Fuente: Canariasahora
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Fue despedido tres meses después de haber recibido el alta, tras un largo periodo de baja por la pérdida de su nieto y su nuera en el trágico accidente.
Orlando González intenta curar la herida emocional abierta a raíz de la pérdida de su nieto y de su nuera en el accidente del vuelo JK5022 en el Aeropuerto de Barajas el 20 de agosto de 2008.
El amargo trance que vivió este ciudadano grancanario le sumió en un estado de ansiedad al que todavía se enfrenta con ayuda psicológica. Al dolor por la pérdida de los familiares, Orlando sumó, más de un año después del trágico suceso, un desagradable episodio en el ámbito laboral que le ocasionó una recaída en su proceso de recuperación.
La batalla de Orlando con la empresa en la que trabajaba desde 1994, Securitas, comenzó en diciembre de 2009. En esa fecha, la compañía notificó al trabajador su despido, amparándose en un informe negativo de una mutua privada, tras un reconocimiento médico. ”Ni siquiera me atendió un especialista”, denuncia el vigilante de seguridad.